Transparencia

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Aunque el título del post y sus ilustraciones lleven a confusión, no. No hablo de ese tejido que deja ver lo que hay debajo; hablo de eso que debería primar en toda relación… y en concreto, en los blogs.

Como cada miércoles, hoy me apetece ponerme reflexiva. Que no hay nadie perfecto no es algo que haya descubierto ahora, y mucho menos yo. Todos somos un conjunto de defectos y virtudes que, al final, decantan la balanza hacia un lado y hacen que alguien valga o no la pena (subjetivamente hablando). Quiénes me conocen saben perfectamente lo exigente que soy conmigo misma; a veces, hasta extremos. Pero esa autoexigencia que me caracteriza, en muchas ocasiones no la sé aplicar a los demás. Y si bien es cierto que hay que aceptar a todo el mundo como es, he decidido que, entre otras muchas cosas, no voy a aceptar a alguien en mi vida que no tenga una característica: la transparencia.

Evidentemente, esto se aprende con los años, los errores, los fracasos y las decepciones. Sobre todo, las que afectan a uno mismo. En muchas ocasiones me hubiera gustado ser mucho más transparente de lo que fui, y precisamente por haber cometido ese fallo en algún momento puntual, hoy en día “no me pilla el toro”, y no solo me lo exijo a mi misma sino a todo aquél que pretende formar parte de mi círculo.

Y cuando me refiero a círculo, es tanto el personal como el profesional. Este tema me daría para un post infinito, así que quiero centrarlo en lo que más va con la temática del blog.

¿Y cómo se mide la transparencia de un blogger o influencer? Fácilmente, su actitud ante colaboraciones, marcas, eventos y seguidores. Y aquí doy mi opinión y os explico cómo lo hago yo por entender que es la mejor forma, pero no pretendo sentar cátedra ni que esto sirva para señalar a nadie. Cada uno es libre de llevar su blog/marca por donde considere oportuno. Faltaría más.

Existe un cierto halo de secretismo en torno a lo que una blogger/influencer debe exigir a una marca, y más aún sobre cómo debe comunicar a los seguidores su relación con la misma. Yo lo tengo claro. En primer lugar, nunca colaboro por colaborar. Siempre que he aceptado que una marca o firma me regale ropa, un servicio o cualquier otra cosa a cambio de mostrarlo, ha sido porque me he sentido identificada con ello. Por ser una prenda que yo me compraría, por ser un servicio que yo contrataría o que realmente me ha gustado, por ser algo real, y no una mera transacción económica que no tiene en cuenta a quién va dirigida. Lo primero que digo a las firmas que se ponen en contacto conmigo es que no voy a pretender venderos nada por el mero hecho de hacerlo. Que todo lo que me ofrezcan y yo acepte debe ser algo con lo que me sienta identificada. ¿Por qué lo hago así? Primero, por mi. Segundo, por quiénes me seguís. Lo contrario, desde mi punto de vista, sería engañaros; utilizaros como meros números que avalan el éxito de mi colaboración sin preocuparme si de verdad os puede interesar o gustar lo que la marca y yo os ofrecemos. Y no es mi estilo.

En segundo lugar, cada vez que he hecho una colaboración he dejado constancia de que lo era y de las condiciones en que se ha acordado (¡usemos los Códigos de Confianza!). Y creo que eso no le quita “gracia” a la colaboración. ¿Que me pagan a veces? Sí. ¿Que otras veces en lugar de una compensación económica me regalan la ropa o el servicio? También. ¿Y? ¿Acaso alguien trabaja gratis en este mundo? Hacer un post quita mucho tiempo, subir una foto en Instagram implica que la marca se beneficia de los (muchos o pocos) seguidores que pueda tener y que, si están ahí es porque han decidido hacerlo gracias a que lo que han visto en mi perfil les gusta. Y eso, tiene un precio. ¿Cuál? Ahí cada uno decide, pero lo tiene. Nunca he estado en contra de que los bloggers/influencers cobren por publicar un post o subir una foto. Sería incoherente y absurdo hacerlo. De lo que estoy en contra es de que no sean transparentes, que intenten vender hoy una pasta de dientes, mañana una firma de lujo, y al otro un hotel, haciéndonos creer que todo es por “amor al arte” y que no hay un interés económico detrás. Que haya bloggers/influencers que nos lo intenten vender todo como si los que estamos al otro lado (sí, me considero más seguidora que blogger) no tuviéramos criterio para saber cuándo nos toman el pelo y cuándo no.

Pero bueno, como todo en la vida, por lo general el tiempo se encarga de situar a cada uno en el lugar que se ha trabajado. Yo, teniendo mi trabajo, quiero seguir dedicándome a mi blog y mi perfil de Instagram; quiero seguir colaborando con marcas y probando servicios, acudir a eventos y seguir creando una trayectoria en este pequeño mundo. Pero no lo quiero hacer a cualquier precio; y mucho menos, quiero que mi relación con la gente que decide seguir este blog o mis redes sociales se convierta en pura relación comercial. Quiero que, como en el resto de mi vida, en mi blog y mis redes prime la transparencia. Y a quien le parezca mal o no le guste, no encontrará aquí otra cosa. Y es que, además de ser algo que es inherente a mi, creo que todos salimos ganando, las marcas, los seguidores, pero sobre todo, mi conciencia.

¿Qué pensáis al respecto?

Os espero el viernes con un look nuevo.

Gracias por estar al otro lado.

Malu

Fotos: Pinterest

 

 

3 pensamientos en “Transparencia

  1. yo creo que es absolutamente logico que las marcas os busquen, os “utilicen”. sois unas excelentes prescriptoras (o influencers). y no hay mejor product placement que aparecer en el blog/Instagram/youtube de alguien con ese poder de conviccion frente a un public que le sigue.
    y ojo, desde el punto de vista de publico, me parece estupendo. a mi ensenyadme todo lo que querais. yo tengo mi propio criterio despues para elegir si quiero o no consumir ese producto o servicio. pero la informacion? nunca esta de mas. eso si, prefiero que me digan que es una colaboracion. no porque si no me lo dicen no lo note yo misma eh? porque todo, todo, se huele a la legua. sino por un tema de honestidad.
    yo entiendo vuestro trabajo. es un trabajo. y, por tanto, merece una compensacion. por supuesto. creo que el problema es que mucha gente no entiende que es un trabajo… desde el momento en el que alguien (llamalo instragramer, blogger, youtuber, loquesea), a quien le sigue un cierto numero representativo de personas anonimas, comparte donde ha comido, que lleva puesto, que coche conduce, donde ha ido de vacaciones…. se convierte en un soporte publicitario. un soporte publicitario excelente. y oye, eso las marcas lo deben reconocer y agradecer. es asi.
    en fin, que si, que deben existir, y que son buenas para todos, pero con criterio y honestidad, por favor. todo deja de tener sentido cuando pierde la coherencia, asi que,,, coherencia ante todo.
    besote bonita!!!

  2. Pingback: Realidad vs. Instagram

  3. Que pensamos? Pues que, efectivamente, hay que ser transparente… Por eso , aprovechando la coyuntura, dame tu opinión sobre Maje (ya sabes la tienda).
    Y, de paso, dime de dónde es el vestido de la foto (tienda, firma) se lo quiero regalar a mi chica, en serio, no es guasa.
    Hasta la próxima!

    Ivan

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